Quiero que llueva.
Pero no una lluvia fría o una lluvia pegajosa, ¡ni mucho menos una pesada!
Quiero que llueva esa, esa que trae arco-iris, esa lluvia que huele a pasto, esa que insita a bailar, esa lluvia en la que se besan los apasionados, esa que forma charquitos para navegar en barco de papel.
Esa lluvia que calma desiertos y que se mezcla con las lágrimas llevándolas al río.
Quiero que llueva directo de nube de algodón, una lluvia suave y refrescante, relajante...
Pequeña iLusa, en medio de una Gran sequía.

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